Lloraste frente a ella
y el mundo como lo conocés
no se cayó a pedazos
Un mínimo cambio,
los hilos dejándose ver
entre la marioneta
y el cielo
Dentro tuyo sabés
que algo cambió
aunque todo parezca
seguir su curso
Así como crujen
las maderas
al cansino paso
del hombre vencido,
así mismo se arquean,
quejumbrosas,
las estructuras que sostienen
tu sanidad mental
Hasta una brisa podría
tirar por la borda
la estrambótica construcción
a la que llamás cordura
Sobre esto cavilás
al tiempo que te das el lujo
de abrazar tus paranoias