Como una serpiente
dejando atrás su muda
Se evaporan las certezas
y renuevan las preguntas
La conciencia, ese papel
amarillento por el uso
donde vas escribiendo
tus nuevas obsesiones
Está permitido
remendar pliegues
borronear aclaraciones
inventar olvidos
Al fin y al cabo
la serpiente no recuerda
todas las pieles dejadas
en el camino