Te descubriste quieto
mirando con insistencia
aquello que no cambia
La ironía de creer
que se puede ganar
teniendo todas
las de perder
No es el viento
capaz de soplar
arremolinado,
sin forma
Son la palabra
y su cualidad etérea
flotando insignificantes
Ejercitaste la memoria
Pensaste hasta hartarte
Omitiste concluir
que de nada serviría
Bueno sería arrepentirte
si supieras cómo hacerlo
Pero te contás el cuento
empezando por el final
Mientras seguís ahí
sintiendo cómo te arde
imperturbable, el tiempo.